“Macumba”, en el contexto de las prácticas rituales y las creencias asociadas a estas, designa una forma de brujería en que se mezcla el candomblé (culto afrobrasileño a unas divinidades llamadas “orishas,” de carácter animista y origen en la religión yoruba) con los rituales bantúes.

La Macumba llegó a Latinoamérica junto a los primeros esclavos africanos que llegaron durante la colonización portuguesa de Brasil. En el siglo XVI, ésta experimentó un proceso de sincretismo en el cual se asimilaron ciertos elementos de las creencias indígenas y del catolicismo impartido por los misioneros, dando como resultado a la Macumba tal y como la conocemos hoy. Posteriormente, en el siglo XX la Macumba experimenta un periodo de expansión, llegando a ciertas regiones de Paraguay, Argentina, Venezuela, Guayana y Colombia.

Finalmente, sabido es que la Macumba está asociada con la magia negra, y que asume un aura demoníaca en la mentalidad de muchas personas. Naturalmente el santero que practica la Macumba, no considera necesariamente oscuro su culto, pues en general se contacta con divinidades (los orishas), con santos, o simplemente con espíritus benefactores. Aunque también el macumbero puede invocar a los espíritus de los muertos, e incluso a demonios, principalmente cuando desea obtener algún beneficio de estos. Además, sabido es que, en estos rituales, los participantes suelen entrar en trances, dentro de los cuales un espíritu determinado se manifiesta en ellos o a través de ellos. Veamos ahora un vídeo donde se muestra un ritual algo siniestro del culto Macumba, supuestamente en Venezuela, aunque los participantes hablan portugués.

 

 

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