El portador de luz fue el favorito de Dios hasta que su arrogancia le llevó a rebelarse contra el supremo dirigiendo una revuelta en El Cielo que inició una guerra angelical, una revuelta que finalizó cuando Lucifer fue vencido por el arcángel Miguel ayudado por la mano de Dios, quedando de este modo exiliado al Infierno.

Lucifer, cuyo nombre es de origen latino y significa “portador de luz” en tanto que proviene de “lucem” (luz) y “ferre” (portador), fue el querubín/arcángel más glorioso, bello e iluminado de toda la Creación; mas, por su orgullo y arrogancia, intentó igualarse al mismo Dios y condujo a un grupo de ángeles rebeldes para finalmente ser derrotado por el arcángel Miguel y caer a las profundidades del infierno, sitio que habría de gobernar hasta que sea destruido finalmente en el Juicio Final. Usualmente representado bajo el título de la “Estrella de la Mañana”, Lucifer, “el primer pecador”, es comúnmente visto como el mismo demonio que Satanás; no obstante, en este artículo nos centraremos no tanto en la entidad concreta y posiblemente real sino en el nombre “Lucifer” y lo que conlleva y en la entidad demoníaca en tanto que concebida bajo el nombre “Lucifer”.

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¿“Lucifer” o “Satanás”? El Diablo antes y después de la caída

Para comenzar hay que dejar en claro que en realidad, pese a que algunos insisten en separarlos, Lucifer y Satanás son la misma entidad llamada de dos formas distintas, cuestión ésta que a la luz de múltiples investigaciones se ha confirmado que, como más adelante les explicaremos detalladamente, “Lucifer” no es sino un nombre que en el siglo IV fue introducido por San Jerónimo en la biblia Vulgata y que, si alguna utilidad ha llegado a tener, permite comprender mejor el estado antes de la rebelión del Diablo y, en consecuencia, resulta más apropiado que el nombre “Satanás” si lo que queremos es hablar del Diablo antes de su destierro del Cielo y caída al infierno, en relación a su rebelión y las cuestiones que se relacionan con aquella y en relación al Diablo concebido más que todo como una presencia simbólica construida en base a aquellos aspectos suyos más asociados con el nombre de “Lucifer” que con el de “Satanás”. Este último punto lo podemos entender mejor si pensamos por ejemplo en los masones, quienes hablan del Diablo como “Lucifer” y no lo toman tanto como un ser real sino como un arquetipo simbólico de la rebeldía, la intelectualidad y la iluminación.

En este artículo no hablaremos de Satán, entendiendo Satán como el título que se le dá a Lucifer tras su caída, recordemos que dicho título significa adversario, enemigo, acusador y proviene del arameo שטנא shatán.

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Quién era antes de caer

Según el libro del profeta Ezequiel, Lucifer era un querubín antes de caer. En primera instancia el pasaje bíblico de donde se saca dicha teoría está dirigido al rey de Tiro en un tono y con unos propósitos semejantes al pasaje que Isaías dirigió al rey de Babilonia. La gran diferencia es que el pasaje de Ezequiel, incluso en la antigua versión hebrea, hablaba de un querubín, motivo por el cual tiene mucho más sentido interpretarlo en un segundo plano como un pasaje que alude también a Lucifer y su caída; cito: ‹‹Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.  En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.  Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.  Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.  A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector›› (Ezequiel 28:12-16).

No obstante las cosas se complican cuando pensamos en que para otra teoría mucho más conocida Lucifer era un arcángel; ya que, como bien se sabe, un ángel solo puede pertenecer a uno de los nueve coros angélicos, por lo que o bien era un querubín o bien era un arcángel…

Ahora, existe otro punto de vista según el cual Lucifer habría sido el primer ángel creado por Dios, un ángel inigualable en belleza, esplendor e iluminación intelectual, un ser que estaría por encima de las nueve jerarquías angélicas.

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Las razones de la rebelión

Como todo el mundo sabe, Lucifer se reveló porque deseaba derrocar a Dios y hacerse con la autoridad celestial, porque envidiaba la perfección del Creador y la soberbia y el orgullo le condujeron a la rebelión, o al menos buscar arruinar la armonía del Reino de los Cielos y conseguir su independencia y la de sus ángeles insurrectos con respecto al Todopoderoso. Sin embargo hay teólogos para los cuales  el misterio de la Divina Encarnación (la venida de Jesús) les fue revelado a los ángeles junto al hecho de que todas las jerarquías celestiales debían postrarse ante la gloria de La Palabra Encarnada (Jesús). Eso produjo soberbia en Lucifer y en los ángeles que él amotinó, ya que veían con la rabia del orgullo herido el que la esencia divina se encarnase en una naturaleza tan tosca e inferior a la de ellos como era la naturaleza humana.

Según los mormones “Lucifer” era el nombre del Diablo antes de su expulsión del cielo y, en lo que respecta a las razones por las cuales Lucifer se sublevó, tienen algo muy interesante que decirnos y es que, aparte de lo que ya sabemos, Lucifer se reveló porque deseaba destruir la libertad del hombre… Justo el arquetipo contrario a aquel que construyó el Romanticismo, arquetipo en el que Lucifer era un símbolo de la libertad al estilo de Prometeo. En efecto, en el Libro de Moisés dentro de “La Perla de Gran Precio” podemos leer lo siguiente en el capítulo 4: ‹‹Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: “Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre” Pues por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder mi Unigénito››. En lo citado se usa el nombre “Satanás” pero, ya que sabemos que los mormones identifican a Satanás con Lucifer y conciben que simplemente son dos nombres —uno para referirse al Diablo antes de la caída; el otro, después de la caída— de la misma entidad, evidentemente tiene sentido la cita en el marco de este artículo, sobre todo si consideramos que, aunque esté escrito “Satanás”, el pasaje alude al Diablo en relación al porqué de su caída.

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 Nace un nombre, nace un mito: el gran fraude de San Jerónimo

A la hora de preguntarnos si el nombre Lucifer pertenece realmente a un demonio o es solo un simple nombre, a nuestra mente puede acudir la siguiente pregunta: ¿Cual fue el primer texto donde comenzó a hablarse de un demonio bajo el nombre “Lucifer”? La respuesta sería: en la Vulgata, la traducción al latín de la biblia en hebreo, traducción hecha por San Jerónimo a finales del siglo IV (382. D.C.). Allí San Jerónimo alteró Isaías 14:12 de una forma radical.

En el pasaje original, lo que estaba en hebreo se podía traducir variadamente como “¡Cómo has caído tú del firmamento, oh estrella matutina, hijo del alba!” o “¡Cómo has caído tú del cielo, oh estrella matinal, hijo de la mañana!” ya que en hebreo, dentro del pasaje del que hemos puesto dos traducciones posibles, estaba escrito “helel ben shachar” y aquello significa “brillante hijo de la mañana”. En su lugar, San Jerónimo tomó “helel” (“brillante”, “resplandeciente”) y, traduciendo el concepto al latín como “lucem ferre” (“lucem” = “luz” y “ferre” = “portador”), aprovechó para colocar el siguiente nombre propio: “Lucifer” (“Lucifer” = “brillante”, “portador de luz”). Así se originó el verso bíblico de “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”, verso que acarreó el nacimiento del mito de Lucifer y de todas las miles de páginas que a lo largo de la historia se habrían de producir en torno a dicho equívoco.

Pero: ¿a qué se debió la elección de San Jerónimo?, ¿fue acaso una decisión motivada por la simple búsqueda de la economía terminológica y de un mayor poder retórico para La Palabra de Dios o fue un acto premeditado bajo el cual se escondían fines de largo alcance inspirados en otros propósitos? Lamentablemente fue lo segundo, ya que el “santo” doctor de la Iglesia buscó lo siguiente al insertar el nombre “Lucifer”:

1. Buscaba opacar y en cierto modo cristianizar al mito grecorromano del dios menor Lucifer (hijo de la diosa Aurora) y de la misma Venus que, teniendo un correlato en el plano de la astrología-astronomía, cuando se elevaba en el amanecer recibía el nombre de  “Lucifer” y era así mismo conocida como la “Estrella de la Mañana”.
2. Buscaba desacreditar al muy influyente obispo Lucifer, un obispo pagano de la Iglesia Romana. En aquel entonces “Lucifer” era un nombre común y San Jerónimo, al haberse peleado fuertemente con aquel obispo, buscaba dañar su imagen al hacer que su nombre sea satanizado al asociarse a la imagen del mismo Diablo.
3. Buscaba dar mayor fundamento teológico a la teoría del Ángel Caído, hacer que las palabras de Jesucristo de “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18) cobren más fuerza a través de un pasaje en el Antiguo Testamento.
4. Buscaba dar a la Iglesia mayor poder de control sobre sus fieles al exaltar (por realce nacido de la contraposición) la virtud de la humildad de forma implícita a partir de la construcción del retóricamente poderoso mito del ángel que descendió por su orgullo y rebeldía de una posición tan alta que le había llevado a recibir el título de “Estrella de la Mañana” —en consonancia con el significado de su nombre— para luego, tras su arrebato de soberbia, “caer del cielo como un rayo”.

Ahora, algo que no se puede pasar por alto es que en realidad aquel pasaje de Isaías aludía al rey de Babilonia, en eso todos los estudiosos concuerdan; aunque, obviamente, no todos concuerdan en que solo aludía al rey. Pero y bien: ¿por qué llamaría “estrella matinal, hijo de la mañana” al rey de Babilonia? Según se sabe los babilonios pensaban que su rey era hijo de los dioses Bel e Ishtar, dioses ambos que se asociaban con planetas y, en ese marco de vinculación entre dioses y planetas, al rey se lo asociaba con Venus, planeta al que también los babilonios conocían como la “Estrella de la Mañana”. Ligado a eso está el hecho de que por ciertas cuestiones mitológicas en la cultura popular de aquel entonces los babilonios creían que sus reyes eran deidades astrales y le daban a su rey el nombre poético de “Estrella de la Mañana”. Así, partiendo de la asociación entre el rey y la estrella y de una leyenda babilónica según la cual la Estrella de la Mañana había intentado ascender por encima del Alba y había caído vergonzosamente, Isaías alegoriza la gloria y caída del rey babilónico en un tono de burlesca imprecación. De allí que la Enciclopedia Judía nos diga que: ‹‹es obvio que el profeta, al atribuir al rey babilónico un exceso de orgullo, seguido de su caída, tomó la idea prestada de una leyenda popular relacionada con la estrella de la mañana››

 Finalmente, la inapropiada traducción de San Jerónimo originó un enorme problema teológico en torno a quien, Cristo o el Diablo, ostentaba realmente el título de la “Estrella de la Mañana”. Así, vemos en el Nuevo Testamento pasajes en los que Jesús es presentado de esa forma, por ejemplo: ‹‹Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, “la estrella resplandeciente de la mañana›› [Apocalipsis 22:16]. Por ello la Iglesia Católica ha eliminado el nombre “Lucifer” del libro de Isaías en las últimas ediciones de la biblia y, al eliminarlo de Isaías, lo ha eliminado de toda la biblia ya que, por ejemplo, Jesucristo nunca habló de “Lucifer” sino de “Satanás”. Para mostrarles la realidad de aquella corrección sirve este link. Allí pueden ver como en la llamada “Biblia Latinoamericana” ya no se habla de “Lucifer”; cito: ‹‹¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: “Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina; subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo”. Mas, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos›› (Isaías 14:12-15)

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 Ciertas notas de Lucifer en la demonología actual

El fraude de San Jerónimo tuvo apoyo en obras de autores anteriores como Tertuliano y Orígenes de Alejandría (quienes supuestamente habrían hablado en cierta forma de Lucifer como demonio aunque nunca lo refirieron como un nombre en la biblia…) y en obras de grandes autores posteriores como o San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino. Así, no resulta extraño que se hayan generado equívocos y que en la Demonología actual esos equívocos hayan engendrado propuestas teóricas como las siguientes:

Para la ocultista moderna Dolores North o “Madeleine Montalbán”, Lucifer, entendido como la “Estrella de la Mañana”, es equiparable a Lumiel, Arcángel de La Luz; y, así mismo, sería el mismo ser que los satanistas conocen como Azazel o “La Antorcha de Babhometh”

Bajo una perspectiva interiorista y algo heterodoxa, Michael W. Ford piensa que Lucifer es en realidad un nombre que sirve como “máscara” al Adversario (Satanás) y que, a nivel del individuo, cobra vida como una fuerza impulsora, motivadora, iluminadora… como una fuerza cuya raíz se encuentra en la mente subconsciente, postura ésta que nos trae a la mente el ocultismo (acusado de luciferismo) de Crowley para quien la verdadera fuerza de la voluntad solo puede revelar su esencia tras un proceso en el cual el individuo da rienda suelta a los deseos reprimidos en la mente subconsciente…

En la Biblia Satánica de 1969 Lucifer es visto como uno de los cuatro príncipes de la Corona del Infierno, viniendo a ser el príncipe que gobierna el Este, que es “Señor del Aire”, —recordemos los elementos, también presentes en el Zodiaco: agua, tierra, aire, fuego— recibe el título de “Portador de Luz” y “Estrella de la Mañana” y representa el intelectualismo y la iluminación

Cabe decir que, pese a lo anterior, en los últimos tiempos parece que se ha extendido bastante la conciencia sobre lo ficticio de Lucifer (no como el Diablo, sino como el nombre que realmente era propio de El Caído) dentro de la Demonología. Por eso se nos da la siguiente definición en un diccionario de demonios bastante actual que aparece en múltiples webs; cito: ‹‹Este nombre significa el dador de luz y es erróneamente adjudicado a Satanás. Esto se debe a un pasaje en el libro de Isaías, donde el profeta menciona a Lucifer como un ángel caído y el hijo de la mañana. Isaías estaba aludiendo al Rey Nabucodonosor (el rey babilónico anteriormente nombrado) en esta descripción, según autoridades hebreas. El nombre en realidad, se refiere a la estrella del amanecer o del atardecer, lo que lo relaciona con Venus. En el Cristianismo, Lucifer y Satanás, son la misma entidad, debido a la identificación hecha por algunos de los padres de la iglesia, como San Jerónimo. Existen leyendas, que dicen que Lucifer, fue el primero de los ángeles caídos, no Satán, y que él, es quien gobierna los infiernos. En el Luciferismo, se le adora a Lucifer considerándolo el ángel de la luz, que debe liberar al hombre de la servidumbre del Creador. Ha de distinguirse del Satanismo, más vulgar y a menudo inmundo››

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Lucifer y el Ocultismo

El Luciferismo alude a una línea esotérica, filosófica y en algunos casos religiosa, que tiene como eje a la figura de Lucifer, ser a quien consideran un portador de la luz, un símbolo de la libertad e independencia, de la iluminación, la sabiduría, el conocimiento y usualmente la rebeldía, entre otras cosas. Básicamente se diferencia del Satanismo en el hecho de que generalmente concibe a Lucifer y a Satanás como dos entidades distintas. No obstante existe cierta ambigüedad a la hora de clasificar a un movimiento en una u otra categoría, ya que muchos movimientos se autodenominan luciferistas mientras que son considerados satanistas por la mayoría de grupos luciferistas…

El luciferismo encontró sus raíces en el gnosticismo dentro de lo que se conoce como “luciferismo gnóstico”, el cual era una doctrina que, a partir en gran medida de interpretaciones simbólicas no desprovistas de cierto vuelo imaginativo, afirmaba que Jesucristo era el hijo de Lucifer y que Yahvé, Jehová o como quiera que se llame al dios de los judíos que sale en el Antiguo Testamento, era en realidad un dios del mal, un Demiurgo creador y dueño del universo material. Lo susodicho lo sustentaban frecuentemente con aquel pasaje del Evangelio en que el Diablo tienta a Jesús cuando está ayunando en el desierto y con otro pasaje en que Jesús les dice a los judíos que su padre es Satanás y que ellos son adoradores de Satanás: en el primer pasaje se concibe que aquel Diablo no es Lucifer sino el dios de los judíos, el Demiurgo, creador y dueño del universo material, razón por la cual le puede ofrecer a Jesús el gobierno del mundo puesto que el mundo es suyo; en el segundo en cambio se piensa que Jesús estaba hablando de aquel celoso, vengativo, cruel y furibundo Yahvé del campamento de Moisés, razón por la cual creen ver allí un testimonio fiable (por venir de Cristo) de que el dios judío es un dios del mal.

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Sectas y Religiones que Adoran a Lucifer

Streghería:

“Streghería”, cuyo significado etimológico proviene del italiano arcaico y significa “brujería”, es una religión neopagana de origen italiano que esencialmente se fundamenta en la brujería, deriva de los antiguos cultos etruscos y tiene influencias de la cultura gitana. Su principal deidad es Lucifer; aunque, al ser la Streghería una continuación del antiguo paganismo italiano, no concibe a Lucifer como el demonio cristiano sino como el dios latino Lucifer. No resulta por ello extraño que El Evangelio de las Brujas —texto que popularizó a la Stregheria como una popular forma de brujería y neopaganismo moderno y que fue publicado en 1899 por Charles Leland— narre el papel mesiánico de Aradia, quien era nada más y nada menos que una hermosa bruja hermana de Lucifer, la cual decidió, en el amenazante contexto del Medioevo, predicar la brujería con el fin de llevarla a un renacimiento que le permita convertirse en la religión predominante. Finalmente y de forma similar a la Wicca, la Streguería considera que la Naturaleza es sagrada y que la Magia es un camino benévolo de evolución y desarrollo espiritual.

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Yazidismo:

Esta religión, originaría del Kurdistán (país de mayoría musulmana), es de carácter monoteísta aunque pone un énfasis especial en el culto a los ángeles y, en esa línea, venera al Ángel Pavo Real o “Melek Taws”, el cual es una expresión simbólica del mismo Lucifer, quien según los yazidas, a manera de un Prometeo que roba el fuego de los dioses, se rebeló contra Dios para otorgarle al hombre el conocimiento. Sin embargo, a diferencia de los católicos, los yazidas creen que luego fue perdonado y restaurado en su autoridad de líder de la milicia celestial.

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Thelema:

Esta religión, fundada por el famoso Alister Crowley, no solamente promulgaba la liberación de los deseos subconscientes reprimidos por la mente consciente y racional sino que tenía como máxima el “haz tu voluntad” (contrario a la moral cristiana de “hacer la voluntad de Dios”) y, además, tenía como un eje primordial al mito de la muerte y renacimiento del dios egipcio Horus, dios que para los luciferinos es la versión egipcia del mismo Lucifer…

 Por otro lado, a nivel de lo que son escuelas esotéricas podemos citar las siguientes como portadoras de una cierta línea luciferina:

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Masonería:

Muy conocida resulta la acusación de luciferismo esgrimida contra los masones; aunque también, y cabe decirlo, muy controvertida, sobre todo si vemos que muchísimos masones han negado que haya una tradición luciferina en la Masonería o que se mencione a Lucifer como “portador de luz”. Y es que, según los autores que acusan a los masones de luciferinos, la Masonería enseña que Lucifer (a quien a veces llaman “Samael”) fecundó a Eva y engendró a los cainitas, quienes serían los forjadores del hierro y habrían de conservar su estirpe hasta Hiram Abif. Ahora, todo ese luciferismo es solo a nivel simbólico pues la Masonería se opone a casi todo dogma (uno de sus pocos dogmas es el de Dios como el Gran Arquitecto del Universo) y en realidad todo el relato de los cainitas es solo una alegoría en la cual Lucifer representa la iluminación y la emancipación y los cainitas representan a los intelectuales que, mediante sus batallas conceptuales contra la ignorancia y el dogma, liberan al hombre del error y de la esclavitud de las mentiras establecidas. Finalmente, debo señalar que es casi seguro que todas las acusaciones contra la Masonería sean falsas ya que en general guardan conexión con la llamada “broma de Taxil”, nombre que alude a como Leo Taxil, a fines del siglo XIX, creó una serie de obras en las cuales se sustentaba el supuesto luciferismo masónico mas, pasado el tiempo y habiendo sido efectuada una entrevista entre Taxil y el papá León XIII (quien también acusaba de luciferismo a los masones y admiraba la obra de Taxil), el rencoroso Taxil reveló que todo era una farsa hecha para burlarse de la Iglesia y sobre todo para vengarse de los masones por haberlo expulsado…

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La Golden Dawn u Orden Hermética del Alba Dorada:

La Golden Dawn fue fundada en Inglaterra en el año de 1888 como una fraternidad ocultista de magia ceremonial marcada por un carácter fuertemente ecléctico en el que intervenían influencias como la Kabala, la Quiromancia, el Tarot, la Alquimia, el Gnosticismo y hasta la tradición rosacruz. Al igual que otras sociedades esotéricas caracterizadas por un fuerte secretismo, la Golden Dawn fue acusada por incluir cultos a Lucifer entre sus prácticas, acusación que no podemos tomarnos como una verdad incuestionable sino como algo que probablemente esté inspirado en la ignorancia, el fanatismo religioso y el prejuicio, entre otras cosas…

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Algunas otras:

Otras organizaciones no tienen la importancia de las anteriores, por lo cual simplemente me limito a nombrarlas: The Children of The Black Rose, creada por Nate Leved; la Iglesia de Lucifer, de Robert Stills; The Order of Phosphorus, de Michael W. Ford; The Ordo Luciferi, de Billy alias “Luciano Negro”.

 

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